Bitcoin y la necesidad de desaprender

Estamos acostumbrados a manejarnos con el dinero pero realmente no entendemos por qué tiene valor. Generalmente se acepta que tiene valor porque está respaldado por un estado (o conjunto de estados, como el caso del euro). Hubo un tiempo en el que el papel moneda estaba respaldado por un depósito de oro. El emisor de la divisa garantizaba que podía dar al poseedor de sus billetes la cantidad de oro consignada en ellos. Era el llamado Patrón Oro.

Pero hace muchas décadas que esto ya no es así. Muchos estados terminaron con el patrón oro después de la primera guerra mundial, cuando los gobiernos beligerantes necesitaron imprimir mucho dinero para financiar el esfuerzo de la guerra. En los acuerdos de Bretton Woods (1944) se adoptó el dólar estadounidense como moneda internacional bajo la condición de que la Reserva Federal sostuviera el patrón oro. Pero esto terminó en 1971 definitivamente. Desde 1971, nadie tiene la obligación de dar por un dólar más que un dólar. Y lo mismo ocurre con el euro y el resto de monedas emitidas por un estado.

Entonces… ¿por qué tienen valor el euro o el dólar? ¿Quién “respalda” su valor?

El euro tiene hoy valor porque todos creemos que en el futuro lo seguirá teniendo. Es la ilusión colectiva de que tendrá valor y podremos comprar bienes y servicios con ellos en el futuro, la razón por la que tiene valor hoy. Es decir, la autoridad que “respalda” no influye para nada en generar esta confianza. En realidad, paradójicamente, tiene más bien el poder de destruirla. Dicha autoridad que “respalda” es la que emite la moneda – según sus propios intereses – y a través de la emisión de moneda y la consiguiente inflación, puede llegar a destruir dicha confianza. Es algo que ha ocurrido muchas veces a lo largo de la historia y de hecho, seguirá ocurriendo con este tipo de moneda “respaldada” por un gobierno.

En Alemania, en el periodo entre las dos guerras mundiales, se llegaron a imprimir billetes de 100 billones de marcos (100.000.000.000.000 marcos). La mayor inflación de la historia ocurrió en Hungría en 1946, siendo de más de 40 trillones por ciento anual. En los países latinoamericanos ha ocurrido muchas veces, aunque en menor medida (Argentina, Bolivia, Perú, Brasil, Venezuela han tenido varios periodos con inflaciones de más del 100% anual en los últimos 50 años). En el siglo XXI, Zimbabwe ha dejado de usar su moneda dado que dejó de tener valor. La emisión masiva de moneda llevó a una hiperinflación en la que los precios se duplicaban cada 24h. Hoy ya no existe la moneda. Solo se usan el dólar estadounidense y el rand sudafricano.

Bitcoin es una criptomoneda que nació el 3 de Enero de 2009. Su nacimiento significó también el de una nueva disciplina académica: el consenso descentralizado. Y también el de una avalancha de innovación relacionada con la desintermediación y la descentralización de servicios.

Resulta curioso que la mayor objeción que mucha gente ve en bitcoin sea precisamente que no está respaldado por nadie. Resulta curioso porque el hecho de que sea descentralizado, “de igual a igual” – peer to peer, en inglés – es la característica clave que hace de bitcoin la revolución que es y que algunos consideramos el mayor avance tecnológico desde la aparición de internet.

Hasta 2009 no se podía enviar dinero electrónicamente sin la existencia de un tercero en el que confiar. Era necesaria esta figura para poder realizar una transacción de valor entre dos partes. Bitcoin hace esto posible sin la necesidad de confiar en ningún tercero: simplemente de igual a igual, como en el caso del dinero en efectivo.

Para entender bitcoin y apreciar el avance que supone, necesitamos desaprender algunas cosas y eso es mucho más difícil que aprender. Necesitamos desaprender algo que tenemos grabado a fuego: que la confianza en las monedas la da el estado que las emite. Es complicado que las actuales generaciones adoptemos mayoritariamente esta tecnología dado que damos por hecho que es necesario que el estado emita la moneda.

Pero eso no significa que bitcoin no vaya a avanzar hasta llegar a la adopción masiva. Significa que la adopción se producirá con el cambio generacional. Serán las nuevas generaciones las que evalúen una forma de dinero y otra, sin prejuicios, sin aprendizajes sesgados, y comprueben que las criptomonedas son una tecnología superior. También sucedió esto mismo con otras tecnologías novedosas, como por ejemplo, el automóvil con respecto a los carros tirados por caballos, aunque muy pocos lo vieron al principio (¡no hay gasolineras, no hay carreteras… no vale para nada!)

El 3 de Enero de 2009 cambió el mundo, y cambió para bien, porque nació una nueva tecnología para el dinero que es descentralizada, lo cual tiene profundas implicaciones para la sociedad. Bitcoin no solo hará mejor al dinero, hará mejor también a los gobiernos del mundo al quitarles el poder de manipularlo para su propio interés.

2 pensamientos en “Bitcoin y la necesidad de desaprender

  1. Pingback: Bitcoin y la necesidad de desaprender – Un año después | privatekeys.org

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